Descripción
A menudo me gustaría saber si la gente que lee un libro percibe si escribirlo ha sido un trabajo duro o un placer. Son muchos los que me dicen: «¡Cuánto debe de disfrutar usted escribiendo esto y aquello!». Y se están refiriendo a un libro que se resiste con obstinación a salir como yo quisiera, cuyos personajes son difíciles, el argumento innecesariamente complicado y los diálogos afectados, o al menos eso es lo que pienso. Pero quizá el autor no sea el mejor juez de su propio trabajo. De todos modos, casi a todo el mundo le ha gustado La casa torcida, así que eso justifica mi creencia de que es una de mis mejores novelas.




